Carlos Cano: “Soy un hombre de palabras sencillas, no de parábolas brillantes”

Foto y entrevista: Sol Moscoso

Antes de iniciar la función de “Ricardo III” (2013), Carlos Cano nos concede unos minutos para conversar. Con esas “palabras sencillas” que lo caracterizan y que todos apreciamos, nos cuenta sus inicios en la actuación, su experiencia y lo agradecido que está de poder trabajar en lo que le gusta: la actuación.

 

Sabemos que llegaste al teatro estando en Argentina.

Sí, fue una cosa muy casual. Yo me fui allá a estudiar periodismo, pero llegué tarde y para no perder la Visa me metí a turismo. Nada que ver, pero igual soy técnico en turismo (risas). De casualidad vi un día “curso gratis” de redacción teatral. Lo que me llamó la atención fue “gratis” (risas). He escrito para mí no más, dos obritas de teatro para niños: “El Mago Aquiles” y “Si las cosas hablaran”. Me relacioné con gente de teatro allá en Mendoza. Comencé siendo jefe de escena de un grupito de cuatro a cinco personas, pero así era el movimiento teatral en Argentina.

¿Cómo vuelves a Perú?

Me tuve que venir a pedido del cónsul peruano. Pero lo curioso fue que yo ya tenía el bichito de la actuación. Aquí llego y a las dos semanas veo: “Curso Intensivo Stanislavski”. Pucha me metí, pues. Pero odio a Stanislavski, lo odio (risas). Luego ya estando aquí, me llamaron para ser parte del teatro de la Alianza Francesa. Luego, me metí a la Escuela Nacional de Arte Dramático, postulé para estudiar escenografía y no actuación; o sea, soy escenógrafo. Nunca estudié actuación, jamás.

¿Y cómo llegaste a la actuación?

Porque estaba empapado, estaba metido dentro de esto y tendría talento, ¿no? (risas). No hay mejor escuela que el trabajo, sobre todo en el teatro.

Te formaste en escena.

En escena. Efectivamente aprendes muchísimo. Y yo aprendí mucho de todo entre cajas, en escena, producción, a colocar luces, electricidad. Aprendí de todo porque los cinco años que estuve en la Alianza Francesa fue una escuela. Esa fue mi escuela de teatro.

¿Cuál fue la primera obra en la que actuaste?

Fue una obra para niños que fue el día de mi cumpleaños: 3 de octubre de 1976. Se llamó “El león matón”. No sabes cómo nos llenábamos sábados y domingos. Porque a nosotros la parroquia de Barranco – a nosotros digo al taller de comunicaciones – nos dio una casa que era al costado de la parroquia. El teatrín se llamaba “Justicia y Paz”, en esa época que todo el mundo quiere ser revolucionario (risas).

¿Ese fue tu primer protagónico?

Protagónicos sí he hecho, pero habrán sido dos, no más. Yo soy un buen actor de reparto. En serio soy bueno; o sea, sirvo. Mi papel en escena es servir a los demás. Soy un buen segundo.

¿Servir en qué sentido?

Servir al protagónico. Toda la actuación va dirigida a él, para que él no solamente se luzca, porque tú sabes que el protagónico lleva el hilo de la obra, entonces estás para que ese hilo se entienda, esa información llegue bien.

UNA NOCHE CON GROUCHO MARX: "Nunca he visto gozar tanto al público con una obra así. Una comedia deliciosa. Un muchacho que tendrá pues, 30 años, y trabajó extraordinariamente, la escribió muy bien y utilizó multimedia de una forma tan sencilla pero estupenda".
UNA NOCHE CON GROUCHO MARX: “Nunca he visto gozar tanto al público con una obra así. Una comedia deliciosa. Un muchacho que tendrá pues, 30 años, y trabajó extraordinariamente, la escribió muy bien y utilizó multimedia de una forma tan sencilla pero estupenda”. (Foto: difusión)

Has escrito obras para niños y tu primera obra fue para un público joven también. ¿Te gusta trabajar con niños?

Me gusta porque el niño es el público más sincero que pueda haber. Si al niño no le gusta lo que estás haciendo te fregaste. Es capaz de subirse al escenario y pegarte, es así. Y aparte porque te obliga a ser honesto, tú no les puedes dar cualquier cosa. Una cosa importante que a mí me gusta mucho. Me han propuesto miles de veces dar clases y dirigir pero me he obligado a ser honesto. Es muy delicado enseñar o dirigir si es que no consideras que tienes un método y yo no lo tengo.

¿No darías clases o charlas?

Hasta ahora no lo he hecho, pero lo que sí haría – y lo estoy pensando hace un par de años – es tener un instituto de arte que no solamente se enseñe actuación, y no ser yo el que enseñe, sino quien lo organice. Te lo digo con toda sinceridad: yo soy un hombre de palabras sencillas, no soy un hombre de parábolas brillantes. Y no es una falsa modestia, me cuesta mucho hablar.

RICARDO III: "Yo agradezco enormemente a Chela de Ferrari por darme esta oportunidad".
RICARDO III: “Yo agradezco enormemente a Chela de Ferrari por darme esta oportunidad”. (Foto: difusión)

Pero en la actuación sí te sientes muy cómodo. Acabas de terminar una temporada en “Romeo y Julieta” y ahora estás en “Ricardo III”.

Te voy a contar algo: yo ahí estaba bastante delicado todavía. Tenía cáncer al páncreas. Me salvé con las justas, yo supuestamente tenía que durar hasta octubre y hasta ahora estoy bien.  Me ayudó muchísimo haber tenido trabajo. Porque esta enfermedad maldita lo único que va a hacer es matarte y lo que más ataca es la depresión. Yo, a Dios gracias, no he tenido tiempo de deprimirme porque después de la recuperación, creo que en 20 o 25 días, comencé a trabajar en “Romeo y Julieta”. Luego arranqué los ensayos de “Ricardo III”, después la novela que acaba ahorita. No he parado de trabajar. Hasta enero tengo esto, así que no me voy a deprimir por lo menos hasta enero.

Entonces tienes que seguir trabajando.

Sí, espero que me sigan dando oportunidades. Para mí todo trabajo es sagrado y agradezco a cada director, a cada productor que piensa en mí para un trabajo y me lo propone, se lo agradezco enormemente porque trabajar en lo que te gusta y vivir de eso en este país es muy difícil.

Dices que de cada cosa se aprende, ¿qué aprendiste de la enfermedad?

Yo era escéptico a muchas cosas y algo que sí entendí es que uno tiene que deberse a los demás. Yo creo que la misión de cada persona es estar al tanto de los demás y orar pensando en la gente que más necesita, no solamente lo económico, hay gente que necesita tener energía positiva, porque toda energía que mandan en tu nombre te llega. Eso es lo que yo sentí y doy fe de que sí funciona.

Entrevista concedida a Escenarios en el año 2013 (Edición N° 05 – Noviembre).

Publicada como homenaje póstumo.